lunes, 17 de febrero de 2020

Armonica y una letra del abcdario

Se acabó el año y no tuve mucho que escribir, o tal vez tenía tanto que no supe expresar todo con simples caracteres.

"Hace tanto que las palabras no se unen y forman frases coloridas ni llamativas en mi mente, no será que la musa de las letras me abandono, tal como abandona a quien no le pone la atención, como abandona al que no reconoce su esfuerzo".

El fantasma de aquel dulce amigo, que me enseño a valorar cada valioso minuto de vida al lado de los seres que amo, aquella lección de vida que el me dejo como el mejor y el mas triste de mis recuerdos...

Lo quiero transformar en un plasmado de ideas, revueltas, locas no sujetas, con la libertad de emprender el vuelo, hasta los ojos que deseen tocarlas con la pupilas, que las devoren con la lectura a tenue luz.

Aquellos recuerdos melancólicos, no se dejarlos ir sin perder un poco de esa valiosa amistad, las palabras susurrantes entre recuerdos volviéndose suspiro...
La melancolía es la mejor amante de un romántico, no pide atención sola se mezcla entre las situaciones del día, hasta aparecer de nuevo por la noche o en un instante mudo, sin pedir permiso por los lazos que ya los une simplemente toma posesión de lo ya obsequiado para tornar esos momentos en diseños con tonos distintos, para mirar la vida de formas irreales, para extrañar a alguien y sentir sincera tristeza o sincera felicidad de haberle tenido y en ocasiones perdido, no es solo dolor es en momentos, un sabor fuerte pero no simple ni amargo, es un té de manzanilla en un día fresco por la tarde, es un viento rudo en la cima del cerro, es un canto de ave cuando vas despertando.


Los días del año avanzaron queriéndome hacer olvidar por que esta mente creía que si olvidas dejas de extrañar y ya no dolería, pero no es verdad si olvidas a una persona, olvidas hasta lo que te sirvió de lección entonces, algo en ese actual yo, se perdería y tendrás que buscar esa experiencia en alguien más.

No es mi intención atraparte para siempre en una burbuja y dejarte ir hasta que muera, es demasiado egoísta, pero en ese caso solo quiero pedirte que me visites de vez en cuando, nada te costará finalmente ya no pagaras bus, ni caminaras tanto, es más ni te fatigaras, así que vuelve debes en cuando y ayúdame a no extrañarte ni sentir que faltaras el resto de mi vida, no eres mi indispensable y sin embargo duele mucho tu ausencia, aunque puedo vivir sin ti aquí y varios pueden yo no quiero que después de partir te vuelvas un recuerdo y luego te esfumes por completo, entonces un día despierte pero no recuerde ni como pronunciar tu nombre, quiero saberlo aún si no necesito pronunciarlo jamás...


La historia que me contaron no termino en final infeliz, tampoco en el que se esperaba, pero mientras lo imagine lo puedo cambiar una y otra vez, como lo hizo Carlos en Los Ojos de mi Princesa...

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